Blessingway

Hoy hemos tenido un buen motivo para sonreír, y es que cuando las personas nos juntamos con el único fin de nutrirnos, ya podemos decir que ese día ha sido un regalo.

Esta mañana 9 mujeres nos hemos reunido con la intención de transmitir lo mejor para  el nacimiento de Laia. Su madre, Tamara, es una mujer generosa, amorosa y nos ha recibido con un jugo de frutas delicioso y un bizcocho de zanahoria y nueces exquisito.

Se sabe que la comida acerca a las personas, pero con las nueve mujeres que allí había, no habría hecho falta, porque, a pesar de ser mujeres importantes y cercanas a Tamara, algunas era la primera vez que nos veíamos, aún así, la complicidad y confianza se ha palpado rápidamente en el ambiente.

Hemos iniciado el círculo con la presentación y colocándonos cada una nuestra pulsera roja, símbolo de unión y conexión hasta que llegue el día del nacimiento.

Hemos tenido un espacio para «esfumar» los miedos, transformándolos en posibilidades de poder, empoderamiento y confianza, para pasar al relax de dejarse cuidar.

Me encanta ver cómo se puede dar tanto sin necesidad de gran organización, tan sólo teniendo la intención clara. Una sesión de spa, queda corta con lo que ha ocurrido allí con tanta sincronía. En un mismo momento, Tamara ha podido disfrutar del placer de sentir sobre su tripa el suave tacto del pincel recorriendo su piel para hacer el clásico pintado de barriga… pero además, todas las allí presentes (no me preguntéis cómo) hemos realizado al mismo tiempo los placeres que gustan a Tamara, un masaje en la cabeza, la manicura francesa, masaje en los pies, todo con el súper regalazo de música de piano de fondo, pues su amiga Silvia ha compuesto una canción para ella y para Laia.

Emociones que rápidamente estaban a flor de piel y que se han podido palpar más todavía cuando cada una le hemos dado nuestra cuenta de collar representando la simbología y nuestro mejor deseo para cuando llegue el momento del nacimiento.

Hemos tejido un mandala entre todas y rápidamente era la hora de la despedida y de recoger a los peques del cole. Y digo rapidamente porque se ha hecho corto…. y me doy cuenta que cuando se hace lo que sea, con la intención de estar presente, con la actitud de dar, compartir, enriquecer…. es entonces cuando el tiempo no pesa y pasa a ser liviano, cuando el juicio no aparece porque la actitud es sincera, es cuando nos atrevenos a dar desde el corazón y a recibir desde mismo lugar y el milagro del AMOR (en mayúsculas) se hace presente y allí estábamos nueve mujeres tan diferentes, tan desconocidas y tan conectadas. La expresión de una energía muy muy poderosa.

Energía que pido al Universo que perdure y se aumente en Tamara y Laia para hacerse presente en el momento de dar a luz y que la vivencia sea para ellas la más potente y enriquecedora posible.

Tras cada encuentro de mujeres, en mi ser siempre queda latente durante un tiempo, un efecto especial que sólo se siente después de haber estado en la presencia de personas exquisitas. Este es uno de los grandes motivos que me brinda la vida para sentirme dichosa y agradecida.

Deseo profundamente que el día del nacimiento de Laia sea, como mínimo, tal y como hoy hemos imaginado.

Namasté.

 

2 comentarios sobre “Blessingway

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